Cómo hacer una funda para tu móvil

¿Os acordáis del bolsito que tejí para mi madre? Pues con los hilos que sobraron se me ocurrió hacer una funda para el móvil y este fue el resultado.

¿No está mal, no?

Hacerla es muuuuuuy fácil. Seguí las instrucciones del tutorial de Bluü y para añadir un toque más personalizado hice lo siguiente:

– Cambié de color y tejí siete vueltas más de puntos rasos para conseguir el dobladillo de la entrada de la funda.

Añadí un hilo en la vuelta de cambio de color (justo donde se dobla la funda) y anudé un par de pompones en las puntas del hilo. Así se logra un cordón corredizo que le da un toque diferente a la funda. Hacer los pompones es sencillo, aunque al ser tan pequeños es un trabajo de chinos. Son los primeros pompones de este estilo que hago y para aprender a hacerlos seguí estas sencillas instrucciones.

¿A que parece fácil de hacer? Pues anímate porque cuando te pongas manos a la obra verás que en realidad es tan fácil como parece. Aunque si eres de las que te da pereza el ganchillo o se te enredan los hilos, siempre puedes pedir tu funda en nuestra tienda 😉

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Bolsito con boquilla

Mi madre no para de hacerme encargos. En vez de decidirse de una vez a aprender ganchillo o macramé, nos pide a Marina y a mí que le hagamos un gorrito, un cuello, una pulsera o un bolsito/neceser para llevarse en los viajes y escapadas. La verdad es que no me quejo. Es una buena oportunidad para practicar y aprender nuevos patrones, o para crear algunos. Y lo mejor es que no puede quejarse del resultado ni reclamar que sus pedidos se terminen más rápido. Una hace lo que puede y, si encima es el primer bolsito y se está lanzándo a crear un patrón proio, no puede esperar que su demanda sea satisfecha en tres días.

Finalmente lo acabé en dos meses. Ella escogió los colores y el material (100% algodón) y luego a mí me tocó el largo y lento trabajo de inspirarme viendo modelos de monederos con boquilla por internet. Finalmente me decidí a seguir más o menos el estilo vintage que diseñó hamoraima (la verdad es que cualquiera de los monederos que teje esta chica me gustan mucho). Pero me apetecía crear un diseño más o menos original y además el tamaño y forma de la boquilla era diferente, así que tuve que improvisar bastante por el camino.

Me puse manos al ganchillo y, después de hacer y deshacer mil veces, salió esto:

Mi madre quedó contenta, aunque yo me he quedado con las ganas de probar ideas nuevas que me han ido surgiendo por el camino. Quizás me animo a hacer otro. Puede que esta vez sea más pequeño; del tamaño de un monedero.

Como el resultado nos ha gustado mucho, hemos decidido incluir este bolsito en nuestra tienda. También hemos creado un patrón para los que queráis animaros a hacerlo con vuestras manos. Podéis encontrarlo aquí o clicando en la imagen de abajo. No os asustéis por lo que he dicho antes. Tardé tiempo y esfuerzo en hacerlo pero porqué también estaba diseñándolo. En realidad el patrón es sencillo y bastante rápido de tejer.

Por cierto, ¿ya sabéis cuál ha sido el próximo encargo de mi madre?

Con esta entrada colaboro con el día de la madre del blog Hecho para peques.

Cuello con punto trigo

Marina está preparando un regalo especial y no tiene tiempo de actualizar, así que hoy me toca otra vez a mí enseñaros algo de lo que hemos hecho estos últimos meses. Aprovechando que aún estamos en invierno (aunque por aquí el frío no aprieta), se me ha ocurrido mostraros otro de los cuellos que realicé para la família, esta vez para mi madre. Quizás os sirve de idea para haceros vuestro propio cuello de ganchillo (o encargarlo aquí 😉

El punto de este cuello combina puntos altos y puntos garbanzos con un resultado de espiga que le da un toque diferente. Pero no solo escogí este tipo de punto porque me parecía original, sino también porque combina bien con el gorro que hice hace un tiempo atrás.

Como era mi primer cuello de dos vueltas, me salió más largo de lo esperado. Como veis, dándole dos vueltas alrededor del cuello queda bastante largo y, ahora que la lana se ha dado un poco, ¡mi madre incluso puede ponerselo dándole tres vueltas! Aún así sigue quedando muy bien y, sobre todo, cumple su función: Abrigar.

¡Y más pulseras!

¿Os acordáis de mi primera pulsera de macramé? ¿Y de las pulseras recicladas que hice con hilos de poliéster? Pues la serie no acaba aquí: ¡Ahora llega la pulsera en espiral!

La idea base era recuperar las pulseras cuadradas con hilos de plástico multicolor que se pusieron de moda en el colegio durante los noventa. Modificando los materiales y añadiendo unas cuentas plateadas me pareció que el resultado mejoraba bastante.

Lo complicado de esta pulsera es acertar con el tamaño. Al ser un cierre no ajustable, hay que dejar suficiente margen para que las bolitas no se inquen en la muñeca y no dejar demasiado para que la pulsera no baile a lo largo del brazo. Pero ya se sabe que esto va al gusto de cada uno.


Si te ha gustado la pulsera, entra en la tienda y haz un pedido. ¡Aprovecha las rebajas!

 

Un cuello y un regalo

Esta vez Marina y yo nos intercambiamos los roles; ella se ha puesto detrás de la cámara y yo delante. Pero lo que realmente importa no es quién aparece hoy en las fotografías si no el qué.

Castigada de cara a la pared.

¿Os gusta mi cuello? Fue el primero que hice y, como quería aprender un punto nuevo, decidí lanzarme a hacerlo con el punto piña. El efecto bola de este punto me encanta. Consigue un efecto muy esponjoso y voluminoso con un resultado muy calentito.

No me gusta estar en frente de la cámara, ¿se nota?

Bueno va, ya me doy la vuelta…

 

Este cuello fue el primero que subimos a la tienda y nos alegra mucho el éxito que ha tenido. Desde que lo pusimos a la venta, hemos hecho diferentes versiones, uno en gris, otro en marrón clarito y uno blanco con pompones. Todos quedaron muy bien. Así que ya sabes, si quieres uno para ti, en otro color o en el mismo que me ves llevando en las fotos, puedes comprarlo aquí. Si lo compras antes del 31 de marzo tendrás un descuento.

Pero si eres de las que te gusta hacerlo tu misma, aquí tienes el patrón. ¡Solo cuesta 2.50€! Aunque si te suscribes a la newsletter de nuestro blog, te lo enviamos gratis. Puedes hacerlo pinchando aquí. Solo debes escribir tu correo y nombre y cada vez que publiquemos en el blog recibirás nuestras entradas en tu correo. Así de fácil es estar al día de lo que hacemos. Además, por suscribirte en el blog te mandaremos algún que otro regalito para demostrar nuestro agradecimiento. El primero es el patrón de este cuello, pero sigue atenta porqué vendrán más.

¡Y más gorros!

Después de mi primer gorro, mi ganchillo me pedía más. Así fue como me animé a hacer uno para Marina

Y otro para mi madre

El primer gorro lo descubrí entre los videos de Ahuyama Crochet (Parte I y Parte II). Siguiendo este tutorial de dos partes se consigue crear un bonito gorro con un diseño de abanicos que me llevó por el camino de la amargura. Debo aclarar que mi amor odio por este gorro no es culpa del tutorial -que está explicado de forma clara y pausada para que sea fácil de seguir, si no a que era mi primera vez con el punto alto y con saltos de puntos que, para mi sorpresa, daban como resultado una bonita forma de abanico e iban aumentando y reduciendo el tamaño del gorro hasta adaptarse al tamaño de la cabeza. Después de mucho deshacer y volver a rehacer, el resultado me encantó y me consta que a Marina también.

El segundo gorro fue más sencillo de hacer. Seguí este tutorial de Happy Ganchillo y, sinceramente, no podría ser más fácil y agradable de seguir. Lo único que no me quedó muy claro es si el nombre del punto es el correcto. En este video se dice que este gorro está creado en punto piña, pero después he visto otros videotutoriales que llaman a este punto “garbanzo”. Según otros tutoriales, el punto piña tiene otra forma y técnica. En fin, sea cual sea el nombre de este punto, el resultado es un gorro muy bonito y muy rápido de hacer. El único “pero” de este gorro es que se necesita mucha lana para hacerlo. Este punto (que yo prefiero llamarle garbanzo) requiere cinco pasadas de ganchillo pero, como no tenía suficientes ovillos del mismo tipo de lana, decidí hacerle solo cuatro. Aún así mi madre tuvo que deshacer su primer cuello con agujas, que recién había hecho con la misma lana con la que yo estaba haciendo el gorro, porque decidió que le gustaba más el gorro y quería verlo terminado.

Así que ya sabéis que para terminar este cuello hico falta un ovillo y medio de lana en tonos grises y sacrificar un cuello. Todo sea para que mi madre lo difrute (y Marina pose con él).

Ambos gorros se encuentran en nuestra tienda, así que si te han gustado ya sabes que puedes encontrarlos aquí. ¡Y de rebajas!

 

Gorro Arco Iris

Yo tenía un gorrito que me ayudó a mantener mis orejas y cabeza bien calentitas durante el camino hacia el campo base del Annapurna. Después de esa experiencia en Nepal, no lo necesité más, pero me hizo un servicio tan bueno durante esos diez días de caminata que decidí que me acompañaría aunque no lo necesitara. Lo até a un bolsillo de mi mochila y ahí se quedó, hasta que un mal día, en India, lo olvidé colgado en la puerta de un hostal. He olvidado muchas cosas en los hostales y ese gorro es una de las que más me dolió perder, sobre todo cuando lo volví a necesitar en Ladakh.

El desaparecido y la despistada.

Aunque no soy mucho de llevar gorros y no suelo ponermelos para pasear por la ciudad, sí que me gusta llevar uno puesto cuando voy por la montaña o las temperaturas son considerablemente frías, pues llevar la cabeza abrigada cuando ahí fuera está nevando es esencial para que no agarre un resfriado. Por ello, a falta del gorrito nepalí, decidí hacerme un gorro para no pasar frío por el Pirineo catalán durante las vacaciones de Navidad. Además aprendería un nuevo punto y, por primera vez, utilizaría el ganchillo para crear algo para mí. Así es como nació este gorro multicolor.

Ya no lloro por las noches recordando a mi gorro nepalí. Los colores y el tacto de este nuevo gorrito son tan bonitos que una no puede dejar de sentirse un poco más alegre cuando se mira en el espejo con él puesto. Es cómodo, bonito, suave y está hecho a mano por una misma. ¿Qué más se puede pedir?

Para crear este gorrito seguí este tutorial. Aunque está en inglés, es un punto muy fácil y, con un poco de atención, se puede aprender a hacerlo sin ni siquiera entender inglés. La verdad es que hacer este gorro no tiene mucho misterio. No hay disminuciones, ni aumentos ni puntos complicados. A buen ritmo y con una lana para ganchillo del 5 o 6, este gorrito está listo en poco más de 4 horas. Pero si aún no te animas a hacerlo tu misma, puedes encargarlo aquí. ¡Aprovecha ahora que estamos de rebajas! Además, tengo muchas ganas de hacer más gorros y estaré la mar de contenta de hacer uno para ti.

Tengo una hermana guapísima y el gorro le queda mucho mejor. ¡Pero pobre de ella que me lo quite!